Comer bien es clave para un cerebro saludable

Marta CastellsMarta Castells
noviembre 10, 2008
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Casi siempre cuando pensamos en comer pensamos únicamente en como influye la alimentación en nuestro físico, “la figura”, “la imagen”, lo que “se ve”, pero sin darnos cuenta de que este es tan sólo uno de los aspectos y no el más importante.

La influencia de la alimentación es mucho mayor en el cerebro de lo que puede ser en la figura. Este órgano que sólo pesa alrededor de 1.500 gramos  (2-3% del peso corporal) es una compleja maraña de neuronas o células nerviosas y cables eléctricos interconectados entre sí mediante unas sustancias químicas muy simples, los neurotransmisores, cuya misión es transmitir mensajes de una célula nerviosa a otra.

El cerebro pesa poco pero necesita mucho (más del 20% de la energía que ingerimos). Si nosotros “somos lo que comemos“, entonces el funcionamiento de nuestro cerebro también dependerá de lo que comamos. Podemos mejorar la salud y las funciones del cerebro a través de la alimentación.

La principal energía que necesita el cerebro para su actividad es la glucosa, que proviene de comer alimentos ricos en carbohidratos como cereales, legumbres, frutas y vegetales, así como productos lácteos, contando también con un poco de proteínas (carne, pescado o huevos) y aceite de oliva. Pero además necesita otros nutrientes esenciales (esenciales porque no somos capaces de fabricarlos, son vitales para el organismo y debemos tomarlos con los alimentos): vitaminas, minerales, ácidos grasos, aminoácidos, etc. No son muchos (menos de 50), pero indispensables si queremos conseguir una nutrición óptima.

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