¿Cómo influye la alimentación en el estado de ánimo?

Marta CastellsMarta Castells
diciembre 8, 2008
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¿Por qué a veces cuando estamos  “depres” recurrimos a comer un trozo de chocolate…? ¿O cuando no podemos conciliar el sueño, tomamos un vaso de leche caliente con miel? Estos ejemplos y muchos otros son “tradiciones” pero tienen su explicación científica.

Un exceso o defecto de un determinado nutriente puede afectar al sistema nervioso. Una alimentación desequilibrada puede producir carencias específicas de algunos de los nutrientes que pueden manifestarse de diversas maneras: apatía, desgana, irritabilidad, ansiedad, nerviosismo, cansancio, insomnio, falta de atención, fallos de memoria, de concentración e incluso depresión.

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Los neurotransmisores, están afectados en parte por nuestra alimentación ya que para formarlos se requieren determinados nutrientes aportados por  diferentes alimentos. Por ejemplo los lácteos (quesos, leche), huevos, pescados, carnes, legumbres, frutos secos, frutas (plátano, piña, aguacate) aportan una sustancia denominada triptófano, imprescindible para sintetizar un neurotransmisor denominado serotonina, que está relacionada con las emociones, la depresión, el control de la temperatura, del hambre y del sueño. La serotonina nos proporciona sensación de bienestar, relajación y calma.

Es necesario comer saludablemente porque al hacerlo mejora el estado de ánimo, se piensa con mayor rapidez y la memoria mejora, así como la concentración.

El chocolate contiene diversas sustancias (entre ellas alguna endorfina) que favorecen la relajación y producen sensación de bienestar. También favorece la producción de serotonina. Lo mismo sucede con la leche, que contiene triptófano, y con la miel, que es rica en azúcares (por otros mecanismos) colabora en la conversión a serotonina. Muchas apetencias hacia alimentos específicos en determinadas situaciones tienen su base química.

Estos son sólo unos pequeños ejemplos de lo que los alimentos pueden hacer por ti. Cuando pienses en alimentación, no pienses sólo en el aspecto físico o en enfermedades: piensa en el órgano más importante, el cerebro.

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