30 Octubre 2009
El problema de Marta
Adolescentes, Alimentación, Anorexia, Salud, Transtorno alimenticio Añadir un comentario
Casete 5.Cara B. Sesión individual
Terapeuta : Juan M. Paciente : Marta P.
- T- ¿Recuerdas cuál es el trato, Marta?
… - T- Marta, por favor, mÃrame…Ya sé que esta situación no te resulta nada agradable, pero para mà tampoco lo es. Contéstame. ¿Te acuerdas del trato?

P-SÃ.
T-¿Me lo quieres repetir, por favor?
P-Pues que si llegaba a pesar menos de cuarenta kilos tendrÃa que ingresar.
T-¿Y sabes cuánto pesas esta semana?
Â
¿Cómo lo habrÃa podido saber Marta? ¿Qué se creÃa Juan? ¿Que ella era el oráculo de Delfos? La Vilagut, la de literatura, les explicaba con frecuencia mitologÃa clásica -”no se puede entender la literatura si no se sabe nada de mitologÃa”, decÃa. Y les habÃa contado que en Delfos, en la antigua Grecia, el dios Apolo habÃa matado a la serpiente Pitón para apoderarse del santuario que guardaba la bestia. A partir de aquel momento, la pitia, una doncella, era la encargada de hacer las profecÃas en nombre del dios. La obligaban a ayunar durante tres dÃas (esto para Marta no habrÃa sido ningún inconveniente; le era fácil), la bañaban en las aguas inspiradoras de la fuente Castalia (Marta no sabÃa si el agua de su casa era muy inspiradora pero, en cualquier caso, por falta de agua no iba a ser porque, con la manÃa de los microbios a punto de atacarla por cualquier flanco, se pasaba horas bajo la ducha). Después la sentaban encima de un trÃpode sagrado, delante de una grieta de la roca por donde salÃan emanaciones gaseosas y la pitia soltaba palabras mal articuladas que eran interpretadas por los sacerdotes…y ya tenÃan la respuesta que necesitaban. Marta se veÃa en la cocina de su casa en un taburete de tres patas, delante de los vapores de la olla exprés…
Pero seguro que entonces habrÃan entrado los gemelos y habrÃan soltado alguna de sus burradas:
-Mamááá, ¡Marta se ha vuelto loca! -habrÃa podido decir, por ejemplo, Roberto.
-Más loca, querrás decir -habrÃa remachado Alberto.
Porque Roberto y Alberto eran como Hernández y Fernández de TintÃn: hablaban los dos al mismo tiempo para decir lo mismo o el uno completaba la frase que habÃa dicho el otro. ¡Muy graciosos!
Como hicieron aquella tarde cuando llegaron Marta y sus padres, después de haber tenido la primera sesión con Juan. Y la madre, muy decidida (de hecho, como siempre, porque nunca hacÃa nada con vacilación), entró en el baño, seguida de Marta y los gemelos, cogió la báscula (la llevaba como si fuese un perro rabioso) que estaba en el suelo entre el bidé y la bañera, salió del baño seguida también por sus hijos (Marta huraña, Roberto y Alberto con ojos como platos), entró en el dormitorio de matrimonio, se subió a una silla y escondió la maldita báscula en la parte alta del armario, bien enterrada entre un montón de mantas y maletas.
Fragmento de la novela Billete de ida y vuelta.
04 de Noviembre de 2009 - 2:48
Interesante el fragmento de la novela, no saben si ya hicieron una pelicula de la misma, de seguro asi llamaria mas la atencion de muchos jovenes.
04 de Noviembre de 2009 - 13:01
Hola Julcan,
Muchas gracias por tu comentario. No, no han hecho ninguna adaptación al cine de la novela.
Un abrazo,
Gemma Lienas
21 de Enero de 2010 - 23:13
Interesante fragmento de la novela.
22 de Enero de 2010 - 16:55
M`he llegit el llibre i és impressionant. Hem va ajudar molt per veure que no estaba sola…
16 de Junio de 2010 - 23:33
Thank you for your help in this regard
27 de Agosto de 2010 - 0:24
Se agradecen estas publicaciones, no dejan de ser una ayuda para las personas que padecen este tipo de enfermades de transtornos alimentÃcios.