Tal y como os contábamos en este mismo blog, el pasado 15 de febrero la Agencia de Calidad de Internet (IQUA) y la Asociación contra la Anorexia y la Bulimia (ACAB) hicieron público un informe donde avisaban de la preocupante proliferación en la Red de peligrosos contenidos pro anorexia y bulimia, con un alarmante protagonismo dentro de las redes sociales.
En él se dedicaba un apartado especial al importante papel que juegan las plataformas y servidores de Internet donde se alojan esos nocivos contenidos, ya que tanto la retirada como el cierre de estos espacios depende, en gran medida, de la voluntad de cada empresa y de su implicación con este problema. Dado que la mayoría de los jóvenes (muchos de ellos menores) dedican un importante número de horas diarias a las redes sociales (Tuenti, Facebook, etc.), los responsables del estudio consideran que es necesario que se tomen una serie de medidas para el seguimiento, rastreo y detección de estos peligrosos contenidos.
Por ello, desde la IQUA han realizado una asesoría individualizada para cada plataforma, que ha servido para elaborar diferentes documentos donde se explican los perfiles de usuarios, grupos, páginas y eventos nocivos que se han encontrado en ellas. Este análisis no sólo ha permitido identificar los contenidos a eliminar, sino que sirve a su vez de guía para posibles actuaciones de cada red social.
Y a juzgar por los resultados, parece que dos de las redes sociales con mayor presencia en nuestro país tienen muy claro lo importante que es borrar la estela de estos nada saludables hábitos alimenticios y parece que han tomado conciencia del problema y están dispuestas a fomentar e impulsar una navegación saludable y segura, especialmente para nuestros menores.
Por ejemplo, nada más recibir este informe personalizado Tuenti se puso en contacto con IQUA para trabajar conjuntamente en la mejora de la calidad en la red, además de hacer una limpieza importante dentro de sus contenidos. En esta misma línea, Facebook también ha actuado responsablemente eliminando los contenidos señalados (carreras de kilos, por ejemplo) y conservando aquellos que están claramente posicionados en contra de estos trastornos. Además, aunque su sistema para alertar sobre contenidos inapropiados no incluye este tipo de casos concretos, sí que permite seleccionar la categoría “autolesión” (aunque todavía aparece solo en inglés).
Sin duda un gran paso, en unos espacios donde la mayoría son chicas menores de edad, casos concretos con nombres y apellidos, porque si una cosa no facilitan las redes sociales es, precisamente, el anonimato. Ahora sólo queda continuar trabajando en esta línea, porque la calidad en Internet es responsabilidad de todos.

David Nuñez
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