La anorexia, la bulimia y otros trastornos del comportamiento alimentario atípicos como los trastornos por atracones (aunque son menos conocidos son igualmente frecuentes y graves) son enfermedades causadas por factores genéticos, biológicos, psicológicos y socioculturales. Estos últimos se deben a que las modificaciones de la ingesta y el adelgazamiento se ven propiciados por un contexto social en que la delgadez es deseable.
En este contexto social conviven valores y estilos de vida que promueven la virtud y necesidad de la delgadez y, curiosamente determinados sectores industriales y la publicidad, tienen un importante peso en el mantenimiento de estos valores, puesto que se traducen en grandes beneficios comerciales. No obstante, cabe preguntarse si todo vale a cambio de vender mucho y si, incluso, unas mejores prácticas comerciales desde el punto de vista de la salud revertirían en más beneficios.
El compromiso de responsabilidad empresarial hacia mejores prácticas que se alejen de promover delgadez a toda costa e insatisfacción corporal por doquier quizá cambiaría la imagen demonizada de algunos sectores acusados de provocar estas enfermedades.
Está claro que el problema de las tallas, de las pasarelas, de determinados productos alimentarios por sí solos no pueden generar anorexia y bulimia -si así fuera todos estaríamos afectados-, pero también está muy claro que su apuesta por un binomio salud/belleza ayudaría a cambiar cánones estéticos inadecuados y marcaría el rumbo de un consumo más saludable y positivo.
Mientras los sectores implicados se duermen en los laureles, la sociedad los cuestiona y empieza a cambiar hábitos de consumo, harta que la esclavizen detrás de una delgadez imposible.
¿Se darán cuenta los publicistas y empresas que el respeto hacia la diversidad pasa por respetar las diferencias corporales y promoverlas?
Fuente foto: stock.xchng

Marta Voltas
Comments