Nuestra ropa… ¿protege del sol o no?

María CuevasMaría Cuevas
julio 20, 2011
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¿Me protege mi ropa del sol? Imagen de DeviantART by_DaniieeLaaa

¿Me protege mi ropa del sol? Imagen de DeviantART by_DaniieeLaaa

¡Qué fácil es vestirse en verano!, ¡que modelitos más simples nos plantamos en un momento, y vamos tan estupendos y tan cómodos!… y a la hora de ir a la playa, pues lo mismo… con el bikini o el bañador, vamos listos… llegamos, nos embadurnamos de crema, nos esperamos un ratito tomando el sol, cuando nos entran los calores, chapuzón y vuelta a empezar… así, en bucle infinito, nos protegemos de las radiaciones solares sin plantearnos si nuestra ropa nos protege o no del sol.

Ante esta cuestión yo pensé que hasta el momento no había oído hablar de bikinis inmunes al sol, y que era muy raro eso de echarse crema debajo del bañador, evidentemente… pero, buscando y buscando, he descubierto que hay camisetas protectoras del sol, sobre todo para los más peques que pasan las horas muertas en remojo y ahí la crema se esfuma en un suspiro.

El caso, nos guste más o menos, o deje a nuestros estupendos trajes de baño en mejor o peor posición, es que no nos protegen totalmente del sol. “¡Lo que faltaba!”, me dije… pero sigo contándoos, ¿eh?

Resulta que esa protección depende de cuatro factores: el color, el tipo de material, la densidad de las fibras y el grosor de las prendas; según una tesis de la Universidad Politécnica de Cataluña.

De este modo es un grave error pensar solo en la escasa tela de los trajes de baño como escudo protector. Ni siquiera esos escasos centímetros de tejido nos escudan… ¡Qué miedo!, ¿no?… Se nos está comunicando que estamos constantemente expuestos al sol con nuestras ropas…Pero vamos a analizar bien esos factores, a ver a qué puertos llegamos…

El color: es un factor muy determinante en la protección de la ropa… sobre todo porque los colores oscuros atraen más el calor… así que lo mejor es ir bien blanquito, estilo playero ibizenco, y asunto solucionado…

Ahora, hablamos de la atracción del calor y por tanto del calor que producen, pero no de la protección, pues, en teoría, cuanto más oscura sea una prenda, menos dejará pasar el sol. Y yo digo “¿en qué quedamos, me visto de boda o me visto de luto?” Y la respuesta… hombre, es un poco de sentido común…no es que me vaya a freír como un entrecot a la parrilla por ir de blanco… solamente se me da el dato de que protege menos.

El material: igual que cuanta más opacidad había en el color, más protegidos estabamos, pues lo mismo sucede con el material. Los tejidos, como el algodón, la seda o los acrílicos, no nos protegen.  El poliéster ocupa una posición intermedia y la lana ofrece la mejor protección. “¿Cóooomo?”, reflexiono, “¿Que lo mejor es ir de lana oscura en verano?” Está claro que es contraproducente, pues por tanto protegerme, me puede dar tanto calor que me caiga al suelo como un árbol recién talado, pero lo cierto es que la lana es el material que mejor protege de los rayos solares.

Por último, lo de la densidad y el grosor de las fibras, es de cajón: cuanto más, mejor, porque menos penetrarán las radiaciones ultravioletas en mi ropa. Entonces, la prenda ideal sería: algo de lana muy gruesa de color oscuro. Practicidad: cero pelotero.

¿Qué consigo contando esto? Demostrar que quizás la típica vestimenta veraniega, con prendas de algodón, blancas y finas, o el bañador de lycra, sea la menos protectora frente a los rayos solares, y, si además está mojada, ya es para echarse a reír, pues entonces la protección sería menor al factor 15 y, por tanto, habría que  echarse crema solar bajo la ropa.

Ante este dilema no queda otra que preguntarnos: ¿Cómo protegernos sin morirnos asfixiados? Pues, como decía antes, con prendas especiales de protección solar, y con detergentes especiales, que parece ser, están apareciendo en el mercado.

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