La dictadura de las tallas mini: un problema de difícil solución

Marta VoltasMarta Voltas
mayo 29, 2012
COMMENTS

Después de dos años desde que se presentó el informe del impacto negativo de las tallas de ropa en la salud de la población española.

Fundación IMA y las Asociaciones contra la Anorexia y la Bulimia de España, han luchado incesantemente para mantener un diálogo con los fabricantes y con el gobierno que condujera al cambio  de esta situación que vulnera el derecho del consumidor a una información correcta y provoca graves problemas de salud.

El Gobierno encargó un estudio antropométrico que ponía las bases para que fuera técnicamente viable y la Comisión de Sanidad, Política Social y Consumo, acordó el pasado 1 de junio de 2011, en el marco de la Proposición no de Ley para luchar contra trastornos alimentarios como la anorexia y la bulimia, avanzar en el cumplimiento del acuerdo firmado por el Gobierno y la industria textil sobre el sistema de tallas en el año 2007, con el objetivo de desarrollar un sistema de patronaje homogéneo y más preciso, adaptado a las medidas de la población, que puedan utilizar los diseñadores y fabricantes.

Algunos interlocutores como Inditex o Corte Inglés ni siquiera han mostrado interés en conocer los resultados del estudio a pesar de nuestra insistencia para presentárselos.

Otros como Cortefiel, Mango, la Agrupación española del género de punto o la Federación española de empresas de la confección, se han mostrado más receptivos; sin embargo han decidido no realizar cambio alguno con las tallas por motivos de marketing, o incluso de imposibilidad técnica por el ancho de la fabricación de tela.

Estas empresas que firmaron un acuerdo voluntario el año 2007 para autoregular la cuestión de las tallas y que no lo han cumplido tienen grandes beneficios en España y los consumidores siguen comprando a pesar de su pésimas prácticas empresariales en este tema.

Este panorama deja muy desprotegidos a los adolescentes y sobretodo a  las adolescentes que para meterse dentro de las anheladas tallas 36 o 38 restringen su alimentación o llevan a cabo conductas de riesgo  (como el vómito autoinducido).

Algunos estudios apuntan beneficios no solo de salud sino también económicos si se diera un cambio de modelo , pero de momento todo sigue igual.

Ante la dificultad de solución, debemos agudizar el sentido crítico y ayudar a entender a las personas que sufren a causa de esta situación, que no deben renegar de su cuerpo, si no que, como muchas otras injusticias o malas prácticas, el sistema de tallas es un grave error empresarial, pero nunca NUNCA un problema particular del consumidor o la consumidora.

* Fuente foto: Nanofísicas

Comments