La joven nadadora se retira de las competiciones

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Desde que Luisa tenía 10 años mostró ser una nadadora muy veloz. Los padres orgullosos fomentaron su práctica deportiva inscribiéndola en la más prestigiosa  escuela de natación de su ciudad. A los 11 años Luisa asistía cinco días a la semana a sesiones de natación en las que la preparaban para desarrollar fuerza y resistencia. A los 13 años ya era miembro de un importante grupo de nadadoras donde existía un altísimo nivel de exigencia.

El entrenamiento era  muy, muy intenso, el esfuerzo  constante era prioritario. Cada día después de salir de la escuela Luisa caminaba rumbo a la piscina donde pasaba la tarde. Fuera del ámbito de la natación, las actividades sociales y recreativas eran prácticamente nulas.  No había tiempo para salir con los amigos,  solo había tiempo para entrenar.

Para mantener y aumentar el rendimiento deportivo debía seguir una rigurosa dieta. La hora de la  comida era especialmente difícil para Luisa, no se podía quitar de la cabeza la idea de que “debía vigilar lo que comía para  lograr los resultados esperados”.

Luisa participaba periódicamente en competiciones. Sus padres la acompañaban siempre recordándole que podía llegar a donde ella quisiera, siempre y cuando se esforzara y siguiera al pie de la letra las recomendaciones de su equipo. Al concluir cada competición el padre le insistía en que  podía dar más, que lo podía hacer mejor.

Durante los periodos de preparación de la competición se incrementaban las horas de entreno. La ansiedad que persistía prácticamente durante todo el día, aumentaba exponencialmente cuando pensaba en la competición y la posibilidad de no lograr el esperado triunfo. Luisa intentaba acallar la ansiedad comiendo,  comiendo todo tipo de alimentos, comiendo rápido, muy rápido, tan rápido y a escondidas,  no deseaba que nadie se diera cuenta. Cuidaba de no dejar rastro de todo lo que había ingerido.  Al momentáneo alivio de la ansiedad le seguía la culpa, la culpa que parecía imposible de aplacar. La ansiedad y los atracones se fueron haciendo cada vez mas frecuentes, la culpa se transformó en una gran montaña. Luisa sufría, sufría y padecía un Trastorno del Comportamiento Alimentario.

Los especialistas afirman que los deportes de alta competición multiplican por  cinco  el riesgo de sufrir un Trastorno del Comportamiento Alimentario. Este ha sido el caso de Luisa, la joven nadadora se retira de las competiciones después de ser diagnosticada de Trastorno del Comportamiento Alimentario.

Norma Orozco

Cuando la obesidad te hace víctimas del rechazo social

Adolescentes, Alimentación, Anorexia, Bulimia, Experiencias, Salud, Transtorno alimenticio 15 Comentarios »

Al concluir la charla sobre trastornos del comportamiento alimentario una madre inquieta levantó la mano para participar, ella expresó su preocupación por los constantes comentarios negativos que sufre su hija de 9 años, Julia, quién con frecuencia era  víctima de calificativos hirientes referidos  a su obesidad  por parte de sus compañeros, quiénes incluso evitaban compartir juegos y actividades escolares  con ella. Julia manifestaba a su madre el deseo de no asistir a la escuela, de quedarse sola en casa. A pesar de los esfuerzos maternos por evitar consecuencias negativas de esta situación, la niña continuaba expresando tristeza y  dolor por la situación de que era víctima.  Con frecuencia Julia  comentaba “sí yo no fuera gorda mis compañeros si me querrían”.

No hay duda, investigaciones y un sin número de  experiencias lo confirman: Los niños y adolescentes obesos son víctimas de rechazo. Suelen sufrir  insultos, bromas, chistes, por parte de los padres, compañeros, profesores y medios de comunicación.obesidad

El motor del rechazo a la obesidad es el actual estereotipo de belleza: la delgadez como único modelo estético aceptable. Por lo tanto las personas obesas son objeto de estigma social.

A los 6 años los niños y niñas ya tienen interiorizado la idea de belleza, han aprendido de adultos y medios de comunicación que  estar delgado es un atributo positivo, mientras que estar gordos es negativo. Esto facilita que los niños desde pequeños manifiesten rechazo a la obesidad realizando comentarios ofensivos e hirientes a sus compañeros obesos, llegando incluso a marginarlos.  Esta situación puede causar serias  consecuencias psicológicas tales como: pobre concepto de si mismo,  déficits en habilidades sociales, aislamiento social,   preocupación e insatisfacción con la imagen corporal. Todos estos aspectos pueden desencadenar Trastorno de la Conducta Alimentaria.

Además durante la adolescencia la relación con el grupo de iguales es fundamental para conformar la propia identidad y  la autoestima.  En esta etapa ser objeto de comentarios negativos, no recibir apoyo social y sentirse excluido  afectará  al autoconcepto, generando a su vez malestar psicológico. Leer el resto de esta entrada »

Norma Orozco

Obesidad: ¿riesgo de sufrir Trastornos de Conducta alimentaria?

Adolescentes, Alimentación, Experiencias, Salud, Transtorno alimenticio 5 Comentarios »

La obesidad es un problema creciente en México. Las estadísticas revelan esta alarmante situación: México es el segundo país a nivel mundial con personas obesas, únicamente superado por Estados Unidos de Norteamérica. 

De acuerdo a los informes de las autoridades sanitarias la enfermedad más frecuente entre la población infantil mexicana es la obesidad.  Respecto a la población adolescente en 2006  la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (ENSANUD 2006) señaló que 31% de los hombres entre 12 y 19 años y el 32% de las mujeres presentan obesidad o sobrepeso.obesidad en México

Sufrir sobrepeso u obesidad aumenta el riesgo de presentar  trastornos de conductas alimentarias como bulimia nerviosa o trastornos de conducta alimentaria no especificada.

Esta claro que la adolescencia es una etapa de riesgo para desencadenar trastornos alimentarios,  si a este factor se le agrega la presencia de sobrepeso hay un riesgo aún mayor de presentar dichos trastornos psicológicos. Dada esta situación la población mexicana y potencialmente los adolescentes con sobrepeso constituyen un verdadero caldo de cultivo para los trastornos de conducta alimentaria.

Cuando hablamos de población mexicana que sufre obesidad o sobrepeso, se calcula que más del 80% recurren a métodos que califican de “naturales” para bajar de peso, solo el 20% acude al médico para evaluar su situación. Por lo tanto podemos afirmar que, al no contar con una supervisión profesional, un alto porcentaje de personas pueden  someterse a dietas, consumir productos para bajar de peso, hacer ejercicio compulsivamente, etc, Con ello afectan seriamente el funcionamiento de su organismo, generando alteraciones tanto físicas como psicológicas.

Todo lo antes descrito pone de manifiesto la grave situación entre la población mexicana y está claro que el hecho de presentar sobrepeso u obesidad puede implicar riesgo de sufrir Trastornos de Conducta Alimentaria.

Norma Orozco

Interacciones como expresión de salud mental

Salud, Transtorno alimenticio 8 Comentarios »

En la vida actual, gran parte de nuestro tiempo lo pasamos relacionándonos con los demás, nos vemos inmersos en diversos ambientes y en cada unos de ellos se requieren de roles y reglas diferentes. El acelerado ritmo de vida nos demanda el desarrollo de habilidades y destrezas sociales que nos permitan adaptarnos a los diferentes ambientes en los que nos vemos involucrados. Las habilidades sociales se han estudiado como un instrumento para construir interacciones adecuadas y mejorar la salud psicológica de los individuos.salud mental

Entre los individuos que sufren trastornos psicológicos se identifican dificultades en las habilidades sociales. En lo que respecta a las personas que sufren Trastornos de la Conducta Alimentaria se ha observado que anteriormente a la aparición del trastorno, presentaban serias dificultades para expresar lo que pensaban y sentían, para hacer valer sus derechos, así como problemas en sus relaciones personales. Las deficiencias en habilidades sociales contribuyen junto a otros factores, a la aparición de los Trastornos alimentarios. Además una vez que se sufre el trastorno alimentario, se observa que hay una tendencia al aislamiento y por supuesto las habilidades sociales sufren un nuevo revés, agravándose así la situación de la persona que presenta esta enfermedad. Con el tiempo, los aspectos que en un primer momento predispusieron y precipitaron el trastorno, pueden ser mantenedores del mismo, dificultando así la recuperación.

Está claro que contar con habilidades sociales nos protege de sufrir enfermedades mentales y específicamente también los Trastornos de la Conducta Alimentaria. Entre las habilidades sociales que podemos entrenar encontramos: asertividad, empatía, comunicación no verbal, resolución  de problemas entre otros. En consecuencia practicando dichas habilidades sociales fomentamos nuestra salud mental.

Norma Orozco

Victimas de los anuncios comerciales

Moda, Transtorno alimenticio 6 Comentarios »

Cada día recibimos un bombardeo de anuncios comerciales en los que nos plantean que todo es susceptible de venderse-comprarse.  Pero para comprar tenemos que desear, por ello los anuncios fomentan el deseo y por lo tanto contribuyen a crear nuevas necesidades.

Muchos de los anuncios que observamos en  televisión,  prensa,  cine están orientados a crear y arraigar el estereotipo de belleza. Por lo tanto la publicidad  fomenta el prestigio social de los cuerpos delgados.

Es innegable que vivimos en una sociedad en la que se da mucha importancia al aspecto físico, en la cual la belleza y la juventud se consideran  medios para obtener logros y éxitos. Todos estamos sometidos a la presión de la publicidad que no sólo fomenta  la interiorización de estos valores, sino que los potencia, los impone como normas de belleza mundial,  difundiendo la idea explicita o implícitamente de que tener una  figura delgada es sinónimo de éxito y esfuerzo.

Los estereotipos de belleza del cuerpo ideal, fomentan la insatisfacción respecto al propio cuerpo y por lo tanto ponen en riesgo de sufrir TCA a una gran cantidad de población. Y justamente son las mujeres jóvenes las más vulnerables, sabedores de este hecho, los publicistas tienen como objetivo este colectivo.

Los anuncios fomentan el consumo de una gran cantidad de productos para reducir o mantener el peso, para transformar el cuerpo; venden productos casi milagrosos que dicen logran una transformación externa  e interna de manera rápida y  efectiva.

Claro está que los anuncios fomentan el consumo, pero también contribuyen a crear y arraigar  un estereotipo de belleza que nos dicen hemos de perseguir y alcanzar e implementan estrategias publicitarias totalmente faltas de escrúpulos que ponen en  grave riesgo de salud mental y física a muchas jóvenes.

Norma Orozco