¿Es tan importante llegar y mantenerte en el peso mínimo saludable para ‘curarse’ de la Anorexia nerviosa?

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Un tema recurrente en los grupos que tenemos con las pacientes hospitalizadas en nuestra unidad es el peso mínimo que deben alcanzar. La negociación de este peso mínimo saludable siempre es motivo de desacuerdo y, salvo raras ocasiones, nunca se llega a un consenso.

Sin embargo, aunque este puede ser un punto decisivo no tiene porque suponer que no se puedan trabajar otros aspectos relacionados. Teniendo en cuenta que el mejor índice de la respuesta al tratamiento es la recuperación ponderal, y de las funciones corporales relacionadas (aparición de la menstruación); y que sin un peso mínimo sano, no podemos afirmar que una paciente se ha recuperado de su trastorno (aunque en otros aspectos psicológicos esté casi normalizada). A veces, se obvian las motivaciones por las que alguien no quiere llegar a este peso.

Independientemente de que para quienes padecen un trastorno alimentario, bajar el peso y controlar la alimentación tiene un efecto inmediato en mejorar la autoestima y la sensación de control. Y que el control de la dieta facilita adquirir un sentido de individualización, habitualmente  enfrentándote a tu entorno familiar. Hacer dieta y controlar la ingesta acaba siendo una ‘excelente’ estrategia para manejar la ansiedad que te provocan las pequeñas contrariedades, las situaciones de fracaso o las ‘amenazas’ en las relaciones interpersonales.

No querer ganar peso, aunque estés convencido de que la enfermedad no te aporta ventajas, significa en último caso el mantener la posibilidad de volver a refugiarte en la enfermedad si alguna vez vuelves a tener miedo a tu futuro. Por lo tanto, en mi opinión, aceptar ganar y mantenerte en un peso mínimo saludable es cortarte la retirada – quemar las naves- ante la posibilidad de volver en el futuro a la enfermedad.

Luis Beato

¿Te sientes hinchad@ después de comer?

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Eres de l@s que cuando termina de comer nota que la cintura le aprieta, que se siente como un globo  a punto de explotar. Probablemente es debido a que padeces lo que coloquialmente llamamos como “tener gases”.

¿Qué es?
Esta sensación se conoce en términos científicos como flatulencia o meteorismo, es decir, un exceso de gases en el intestino que puede causar dolor y distensión abdominal (hinchazón del abdomen). Cuando los gases se acumulan en el estómago, se eliminan por vía bucal en forma de eructo. Sin embargo, cuando se acumulan en el intestino, se eliminan por vía anal. Únicamente una pequeña parte del aire ingerido es reabsorbido en el intestino delgado y pasa a la sangre.

¿Por qué se producen?
El gas acumulado en el intestino tiene dos orígenes: una parte se ingiere al tragar la comida y la otra es producida por las bacterias de la flora intestinal. Todos tenemos gas en mayor o menor cantidad, pero hay personas más propensas y sensibles.

  1. Las causas son variadas.  Si tienes este problema, te proponemos un listado que te facilitará revisar cuales pueden ser las causas en tu caso:
  2. Comer muy deprisa
  3. Masticar poco
  4. Comidas muy abundantes
  5. Comidas con demasiadas especies
  6. Bebidas con gas
  7. Hablar mientras comes (masticas)
  8. Estrés
  9. Fumar
  10. Aumentar bruscamente la ingesta de fibra
  11. Abusar de los chicles y caramelos sin azúcar
  12. Empleo de antibióticos que desequilibran la flora intestinal
  13. Comidas muy ricas en proteínas y grasas
  14. Frutas muy dulces: pasas, ciruelas, plátanos, fruta en almíbar
  15. Bebidas alcohólicas de baja graduación (cerveza, vino)

Hay algunos alimentos que pueden producir más gases, los llamados alimentos flatulentos: Legumbres, coles, cereales integrales, verduras muy fibrosas como la acelga, espinaca, lechuga entre otros.

En algunas ocasiones puede ser debido algún problema de salud y/o enfermedad, como el estreñimiento, la intolerancia a la lactosa, la gastritis, y otras enfermedades que pueden afectar al intestino.

¿Cómo reducirlos o eliminarlos?
Primeramente hemos de descubrir cuál es la causa más probable en nuestro caso, lo que nos permitirá afrontar mejor el problema.

Si crees que las causas citadas no son  la causa de tus gases, te recomiendo que visites a un médico que descarte enfermedades o intolerancias.

A partir de allí, podemos intentar reducir o eliminar los gases de las siguientes formas:

  1. Elimina los alimentos que los producen:
  2. Verduras flatulentas (alcachofa, col, coliflor, brócoli, coles de Bruselas, guisantes, pimiento, pepino, rábanos, cebollas, puerros y ajos)
  3. Legumbres (pasarlas por el chino o pasapurés para eliminar la piel que es la que produce más problemas).
  4. Repostería y bollería muy rica en azúcar, grasa y chocolate.
  5. Come con calma, masticando bien (10-20 veces cada bocado), recuerda que la digestión empieza en la boca.
  6. Bebe despacio y poca cantidad de líquidos en la comida
  7. Elimina las bebidas con gas
  8. Haz comidas ligeras
  9. Evita el pan recién hecho
  10. Toma la pasta bien cocida.
  11. Toma yogures (ver el blog de los probióticos)Termina la comida con infusiones de menta, anís, hinojo, manzanilla, hierbabuena en lugar del café (puede irritar el estómago) o té.
  12. No te acuestes después de comer
  13. No fumes

Si hay intolerancia a la lactosa (debe comprobarse si es total o parcial), debido a un déficit del enzima “lactasa” que es el encargado de digerir la lactosa contenida en la leche, la solución es suprimir la leche. Cuando la intolerancia es parcial, se puede tomar en poca cantidad sin problemas, y aún se toleran mejor los yogures y quesos (ya que tiene menos lactosa). En estos casos es necesario tomar otros alimentos ricos en calcio o suplementos de calcio.

Marta Castells

Internet, el Estado y las Leyes

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Queridos amigos y amigas:
Parece ser que el Defensor del Menor de la Comunidad de Madrid, solicitó este lunes que la reforma del Código Penal, cuyo periodo de enmiendas concluye mañana martes en el Senado, incluya como delito la apología de la bulimia y la anorexia para poder cerrar por orden judicial páginas de Internet que promueven entre los menores este tipo de conductas.
No hay duda que estas paginas suponen un riesgo importante para los jóvenes y también es cierto que hay una gran dificultad para poder cerrarlas dado que los servidores de estas páginas o no son sensibles a las demandas de cierre o bien hay dificultades de caracter geográfico ya que algunos pertenecen a otros estados.
Parece que Arturo Canalda, Defensor del Menor de la Comunidad de Madrid, pretende  incluir en la reforma la tipificación de la apología de la bulimia y la anorexia, al igual que hay un tipo legal que pena a los que promueven la pederastia.
Aún estando a favor de que estas páginas deberían desaparecer de internet temo que tomar grandes medidas de protección hacia los niños y los jóvenes por parte del estado puede ser un factor más que para que los padres se comprometan menos en la educación y formación de los hijos.
Es un hecho, que lamentablemente se confirma cada día, que la educación poco normativa por parte de los padres es un factor muy importante en el desarrollo de anomalías en la conducta de los hijos y no es suficiente ni mucho menos confiar en las instituciones del estado. Creo que estas páginas que hacen apología de las conductas anoréxicas y purgativas deberían desaparecer, y de paso otras muchas que también son inductoras de conductas peligrosas para los jóvenes, pero sería mucho más positivo que fueran los propios padres los que controlaran que hacen sus hijos cuando se conectan a internet.
No olvidemos que a través de los chats y blogs también se dan consignas para dejar de comer y adelgazar o vomitar y laxarse, pretender poner coto a todo esto legislando es como poner puertas al mar. No hay más que recordar que la pàgina web del Defensor del menor fue a principios de año hackeada por unos “ganberros”.
No conseguiremos adolescentes más fuertes, maduros y críticos sin el ejemplo y la educación que le deben proporcionar los padres, si estos delegan en las instituciones educativas o legislativas o claudican ante la realidad  de un mayor descontrol el fracaso personal de muchos niños y adolescentes será irreversible. ¿Y sabeís quieren seán los que fracasen?, los más debiles, los de menos recursos psicológicos, los más influenciables. ¿Es esto justo?. ¿Vosotros que opinais?

Vicente Turón

La joven nadadora se retira de las competiciones

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Desde que Luisa tenía 10 años mostró ser una nadadora muy veloz. Los padres orgullosos fomentaron su práctica deportiva inscribiéndola en la más prestigiosa  escuela de natación de su ciudad. A los 11 años Luisa asistía cinco días a la semana a sesiones de natación en las que la preparaban para desarrollar fuerza y resistencia. A los 13 años ya era miembro de un importante grupo de nadadoras donde existía un altísimo nivel de exigencia.

El entrenamiento era  muy, muy intenso, el esfuerzo  constante era prioritario. Cada día después de salir de la escuela Luisa caminaba rumbo a la piscina donde pasaba la tarde. Fuera del ámbito de la natación, las actividades sociales y recreativas eran prácticamente nulas.  No había tiempo para salir con los amigos,  solo había tiempo para entrenar.

Para mantener y aumentar el rendimiento deportivo debía seguir una rigurosa dieta. La hora de la  comida era especialmente difícil para Luisa, no se podía quitar de la cabeza la idea de que “debía vigilar lo que comía para  lograr los resultados esperados”.

Luisa participaba periódicamente en competiciones. Sus padres la acompañaban siempre recordándole que podía llegar a donde ella quisiera, siempre y cuando se esforzara y siguiera al pie de la letra las recomendaciones de su equipo. Al concluir cada competición el padre le insistía en que  podía dar más, que lo podía hacer mejor.

Durante los periodos de preparación de la competición se incrementaban las horas de entreno. La ansiedad que persistía prácticamente durante todo el día, aumentaba exponencialmente cuando pensaba en la competición y la posibilidad de no lograr el esperado triunfo. Luisa intentaba acallar la ansiedad comiendo,  comiendo todo tipo de alimentos, comiendo rápido, muy rápido, tan rápido y a escondidas,  no deseaba que nadie se diera cuenta. Cuidaba de no dejar rastro de todo lo que había ingerido.  Al momentáneo alivio de la ansiedad le seguía la culpa, la culpa que parecía imposible de aplacar. La ansiedad y los atracones se fueron haciendo cada vez mas frecuentes, la culpa se transformó en una gran montaña. Luisa sufría, sufría y padecía un Trastorno del Comportamiento Alimentario.

Los especialistas afirman que los deportes de alta competición multiplican por  cinco  el riesgo de sufrir un Trastorno del Comportamiento Alimentario. Este ha sido el caso de Luisa, la joven nadadora se retira de las competiciones después de ser diagnosticada de Trastorno del Comportamiento Alimentario.

Norma Orozco

sin denuncias y sin la implicación de todos, no hay cambios

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En España es frecuente la queja: nos quejamos del lío de las tallas, nos quejamos del uso indiscriminado de personas enfermas de anorexia o bulimia por parte de algunos medios de comunicación con objetivos morbosos, nos quejamos de los déficits de nuestra sanidad respecto las enfermedades mentales, nos quejamos del ideal de belleza delgado que nos somete a todos a una tortura de regimenes e insatisfacción constantes, nos quejamos….

La queja aporta la posibilidad del debate, de crear mayor opinión pública, pero al no ser estructurada no consigue muchas veces llegar a las instancias que pueden cambiarlo. Si no se tramitan denuncias cuando las tallas de los pantalones no corresponden las empresas desconocen el nivel de insatisfacción y de malestar que causa esto en todos nosotros. Igualmente en el caso de los medios de comunicación o las autoridades sanitarias.

La corresponsabilidad democrática cuenta con la participación estructurada de las personas para mejorar el estado del bienestar y crear una sociedad más justa: uno de los canales privilegiados para estructurar esta participación son las asociaciones. En el caso de las asociaciones de lucha contra la anorexia y la bulimia, se trata no sólo de organizaciones que atienden enfermos y familiares para mejorar su calidad de vida, sinó de verdaderos organismos de REPRESENTACIÓN Y DENUNCIA SOCIAL.

Algunos de los cambios más interesantes a nivel social y de justicia se están vehiculando a través de estas instituciones, como  las campañas de defensa de los derechos humanos de Aministia Internacional , las campañas de lucha contra la pobreza de Intermón-Oxfam , o la campaña para el cierre de páginas que promueven la anorexia y la bulimia promovida por ACAB e  impulsada por la Agencia de Calidad de Internet y Microsoft .

                                                   

 

Marta Voltas

Desesperanza y sentimientos de inutilidad en las familias con TCA

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“Ya no sé qué hacer con él/ella”, “Lo he intentado todo y no sirve de nada”. Estas son frases que escuchamos con frecuencia a muchas familias que cuidan y conviven con un familiar con un trastorno alimentario.

Hay que ser consciente de que la familia no es la que tiene el poder o no de solucionar el problema. Muchos padres, sobre todo al principio de la enfermedad ponen todas sus ganas, tiempo y recursos para ayudar a su familiar enfermo. Sus pensamientos son “seguro que nosotros podemos con esto”, “si yo le ayudo en todo lo que pueda seguro que saldrá de esta enfermedad”. Y cuando pasa un tiempo y ven lo duro que es el proceso, empiezan a desesperanzarse.

Hay que entender que en el tratamiento de los trastornos alimentarios hay muchos aspectos que abordar, unos dependen del paciente, otros son responsabilidad de los profesionales que se ocupan de él y otros dependen de una familia que apoye y colabore.familia

El que la familia sea positiva ayuda, y mucho, pero también el que sea realista a la hora de plantearse sus objetivos con respecto a la persona enferma. Intentamos transmitirles a las familias que esto es como un tren de largo recorrido y hay que intentar no quemarse  en las primeras etapas. Hay que dosificar los esfuerzos para no llegar a sentirse desesperanzados o inútiles con todo lo que intentamos.

A veces pensamos que hemos puesto en marcha todos nuestros recursos y todos los que nos han enseñado y que no nos han servido de nada. No nos damos cuenta de que la persona enferma no está siempre en la misma situación dentro de la enfermedad y que en cualquier momento su motivación frente al cambio nos permite poner en marcha recursos que no nos funcionaron quizás porque no fue el mejor momento, pero que puede ser que en el futuro  sí nos sean útiles.

En ocasiones no nos quedará otra que esperar a que algo cambie en nuestro familiar enfermo, lo que significa tener esperanza en que eso va a ocurrir.

Nadie nos ha enseñado a lo largo de nuestras vidas qué hacer cuando tenemos un familiar con un trastornos alimentario, por eso tenemos que ir aprendiendo a medida que se nos plantean nuevos retos y la mayoría de las veces será con la técnica de ensayo-error. Por eso, no debemos sentirnos inútiles, pues, si miramos atrás, gran parte de lo que hemos aprendido en nuestras vidas lo hemos aprendido así.

Manuel Antolín Gutiérrez

Cuando la obesidad te hace víctimas del rechazo social

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Al concluir la charla sobre trastornos del comportamiento alimentario una madre inquieta levantó la mano para participar, ella expresó su preocupación por los constantes comentarios negativos que sufre su hija de 9 años, Julia, quién con frecuencia era  víctima de calificativos hirientes referidos  a su obesidad  por parte de sus compañeros, quiénes incluso evitaban compartir juegos y actividades escolares  con ella. Julia manifestaba a su madre el deseo de no asistir a la escuela, de quedarse sola en casa. A pesar de los esfuerzos maternos por evitar consecuencias negativas de esta situación, la niña continuaba expresando tristeza y  dolor por la situación de que era víctima.  Con frecuencia Julia  comentaba “sí yo no fuera gorda mis compañeros si me querrían”.

No hay duda, investigaciones y un sin número de  experiencias lo confirman: Los niños y adolescentes obesos son víctimas de rechazo. Suelen sufrir  insultos, bromas, chistes, por parte de los padres, compañeros, profesores y medios de comunicación.obesidad

El motor del rechazo a la obesidad es el actual estereotipo de belleza: la delgadez como único modelo estético aceptable. Por lo tanto las personas obesas son objeto de estigma social.

A los 6 años los niños y niñas ya tienen interiorizado la idea de belleza, han aprendido de adultos y medios de comunicación que  estar delgado es un atributo positivo, mientras que estar gordos es negativo. Esto facilita que los niños desde pequeños manifiesten rechazo a la obesidad realizando comentarios ofensivos e hirientes a sus compañeros obesos, llegando incluso a marginarlos.  Esta situación puede causar serias  consecuencias psicológicas tales como: pobre concepto de si mismo,  déficits en habilidades sociales, aislamiento social,   preocupación e insatisfacción con la imagen corporal. Todos estos aspectos pueden desencadenar Trastorno de la Conducta Alimentaria.

Además durante la adolescencia la relación con el grupo de iguales es fundamental para conformar la propia identidad y  la autoestima.  En esta etapa ser objeto de comentarios negativos, no recibir apoyo social y sentirse excluido  afectará  al autoconcepto, generando a su vez malestar psicológico. Leer el resto de esta entrada »

Norma Orozco

Cómo prevenir gripes y resfriados: lo que tú puedes hacer

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En esta época empezamos a ver resfriados y gripes por doquier. Es cierto que en muchas ocasiones desconocemos por qué unas personas son más susceptibles de enfermar que otras; de hecho, son muchos los factores que intervienen. Pero también sabemos lo que puede ayudarnos a prevenir los virus de los resfriados y la gripe. Parece ser que una alimentación deficitaria en vitaminas y minerales puede afectar al sistema inmunitario e influir en que seamos mas susceptibles a las infecciones y que estas sean más severas y duren más.

Los virus de la gripe (o influenza) y de los resfriados son diferentes pero se transmiten de la misma manera, generalmente mediante la inhalación de gotitas de saliva de la persona enferma que se encuentran en el ambiente, como consecuencia de hablar, toser o estornudar. Sin embargo, no es el aire la principal vía de contagio, más bien son las manos, debido a que el virus se propaga a través de las superficies que toca una persona infectada con el virus. Por ello, además de la recomendación de taparse la boca al toser o estornudar con pañuelos desechables para evitar el contagio directo, también es aconsejable limpiar el entorno de la persona enferma.

Los enfermos pueden transmitir los virus desde un día antes de la aparición de los síntomas hasta unos de 3 a 7 días después de enfermar.

Para minimizar los riesgos, intentemos poner de nuestra parte todo lo que podamos. Para ello os facilito las recomendaciones siguientes:

                                                

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Marta Castells

Obesidad: ¿riesgo de sufrir Trastornos de Conducta alimentaria?

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La obesidad es un problema creciente en México. Las estadísticas revelan esta alarmante situación: México es el segundo país a nivel mundial con personas obesas, únicamente superado por Estados Unidos de Norteamérica. 

De acuerdo a los informes de las autoridades sanitarias la enfermedad más frecuente entre la población infantil mexicana es la obesidad.  Respecto a la población adolescente en 2006  la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (ENSANUD 2006) señaló que 31% de los hombres entre 12 y 19 años y el 32% de las mujeres presentan obesidad o sobrepeso.obesidad en México

Sufrir sobrepeso u obesidad aumenta el riesgo de presentar  trastornos de conductas alimentarias como bulimia nerviosa o trastornos de conducta alimentaria no especificada.

Esta claro que la adolescencia es una etapa de riesgo para desencadenar trastornos alimentarios,  si a este factor se le agrega la presencia de sobrepeso hay un riesgo aún mayor de presentar dichos trastornos psicológicos. Dada esta situación la población mexicana y potencialmente los adolescentes con sobrepeso constituyen un verdadero caldo de cultivo para los trastornos de conducta alimentaria.

Cuando hablamos de población mexicana que sufre obesidad o sobrepeso, se calcula que más del 80% recurren a métodos que califican de “naturales” para bajar de peso, solo el 20% acude al médico para evaluar su situación. Por lo tanto podemos afirmar que, al no contar con una supervisión profesional, un alto porcentaje de personas pueden  someterse a dietas, consumir productos para bajar de peso, hacer ejercicio compulsivamente, etc, Con ello afectan seriamente el funcionamiento de su organismo, generando alteraciones tanto físicas como psicológicas.

Todo lo antes descrito pone de manifiesto la grave situación entre la población mexicana y está claro que el hecho de presentar sobrepeso u obesidad puede implicar riesgo de sufrir Trastornos de Conducta Alimentaria.

Norma Orozco

Mi amiga Marta

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Hoy me ha venido a ver Marta, la conocí hace más de veinte  años. Yo trabajaba en un hospital donde atendíamos a pacientes con anorexia nerviosa, nos la envió un colega digestólogo con un sospechoso adelgazamiento en una joven  aparentemente normal, la familia estaba extrañada de que la hubieran derivado a un psiquiatra ya que estaba convencida de que su problema era digestivo y la muchacha insistía en que si no comía más era a causa de una falta de apetito y molestias digestivas.

Era una chica lista, universitaria, de carácter fuerte, hija única y el orgullo de sus padres, la estudiamos y llegamos a la conclusión de que sus molestias físicas no eran debidas a una alteración física en todo caso debían ser funcionales o psicológicos. Le explicamos el cuadro y ella negó en todo momento deseos de perder peso o ser delgada, insistía en que quería recuperarse y que se veía delgada.joven

En esta situación la familia opto por creer a su hija y abandonaron el hospital, volví a ver a Marta al cabo de dos años, ingresó en urgencias con una extrema delgadez y a causa de un desmayo en la calle, volví a entrevistarme con ella y en esta ocasión y ante su delgadez palpable su argumento era como es de suponer que ella se veía bien y que  en ningún caso estaba dispuesta a “engordar”, su gran coartada era que tenía derecho a decidir sobre su cuerpo y que para ella la belleza física era lo más importante. El estado físico permitía un ingreso pero cuando recuperó una parte mínima de ese cuerpo  la paciente marchó y abandonó el tratamiento que ella consideraba inútil.

Durante los diez años siguientes la ví en varias ocasiones y siempre por complicaciones físicas de su delgadez y siempre rechazó el tratamiento.

Ahora ya no estoy en el hospital pero un día, hace poco, me llamó a mi despacho, no tardé en recordarla y concertamos una cita, vino y la ví, seguía siendo una mujer muy delgada, malnutrida, había perdido la belleza de su juventud y se la veía cansada, ajada y envejecida. Me contó su vida solitaria, aislada, triste y aburrida, que ya os contaré otro día, lo que no me sorprendió es el resumen que hizo: TODO ESTO NO HA VALIDO LA PENA.

Vicente Turón