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Cuando el enemigo vive en casa

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 “Te odio”, “eres malísima conmigo”, “no te soporto más”, “eres una auténtica…”

Si eres familiar de una persona que está sufriendo anorexia y bulimia te habrás sentido identificado enseguida con estos comentarios ofensivos. Seguramente también las personas afectadas con estos trastornos escuchan alguna de estas lindezas por parte de sus familiares.

El motivo por el cual fluyen estos improperios de manera habitual es el estrés que genera el trastorno, la duración del mismo parece eternizarse, y los momentos de las comidas llegan a convertirse en una lucha sin cuartel. La presión de la familia para que cambie, para que coma, y con el fin de que cumpla sus tareas de terapia, es tan grande, que la afectada/o se revela y reacciona de forma agresiva.

En especial, el ataque es contra la madre, que suele ser el miembro de la familia que está más pendiente de la persona afectada, de sus comidas, y a la que su instinto maternal le impide aceptar que su hija esté desprotegida, triste, sin alimentarse. La madre al final, suele ser la que hace el trabajo sucio. Por eso recibirá todos los ataques.

¿Cómo manejar esta situación, de presiones, ofensas y angustia?

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Cajon de sastre | Experiencias | Salud

Besar es más sano que dar la mano

Elena RosilloElena Rosillo
junio 16, 2011
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Beso, fuente: DevianART

Beso, fuente: DevianART

Bésameee, bésame muchooo, como si fuera esta noche la última veeeez… seguro que cuando los Beatles o Elvis Presley cantaron esta letra no sabían que estaban fomentando la práctica de uno de los actos más sanos, cotidianos y fáciles (en teoría) de practicar en el día a día: el beso. Y es que resulta que los besos prolongan la vida hasta en cinco años, liberan endorfinas que nos protegen de la depresión y son un barómetro de la unión entre las parejas; es decir, que si no tenemos tiempo para preocuparnos de nuestra salud, lo más fácil para protegerla no es recurrir a fármacos ni recetas, sino estar enamorado: ¡más francés y menos prozac!

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