Salud

La cirugía estética ya no es solo cosa de mujeres

Javier GarcíaJavier García
octubre 3, 2011
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En una sociedad en la que damos una gran importancia a la imagen y en la que el culto al cuerpo está a la orden del día, es obvio que las operaciones de estética y los tratamientos de belleza en general deben aumentar. Las típicas clínicas de adelgazamiento y de estética en general, así como los salones de belleza, han ido cobrando importancia, contando con el único hándicap del coste que supone para el cliente, ya que al fin y al cabo en la mayoría de los casos es un simple capricho prescindible, en especial en épocas como la que vivimos, en las que nuestros bolsillos no están precisamente llenos de dinero, si acaso de sueños e ilusiones.

El crecimiento de este tipo de operaciones y tratamientos no es debido a que cada vez más mujeres hayan decidido retocarse, si no que somos los hombres los que nos preocupamos más por nuestro cuerpo. Empezamos por el pelo, una de las partes del cuerpo que sin lugar a dudas más nos preocupa –como nos habló Gonzalo el pasado viernes- y seguimos quitándonos arrugas, la grasa que nos sobra –como la típica y molesta papada- o el vello que nos sobra –porque la depilación tampoco es cosa de mujeres exclusivamente como sí lo era antes- Pero, ¿qué es lo que más demandamos?

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Anorexia | Bulimia | Experiencias

Autoimagen

Gemma LienasGemma Lienas
mayo 3, 2011
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Chica delante del espejoDespués de desayunar, entro en la sala de sesiones todavía con el mal gusto de boca del sobre de farmacia que Juan me hace tomar. Olga se ha asegurado de que no deje ni una gota. Están dispuestos a engordarme tanto si quiero como si no. ¡Ags! ¡Qué asco! Son mucho mejores los cruasanes…

Patricia nos espera ya de pie, delante de la pizarra donde ha dibujado un esquema que lleva como título AUTOIMAGEN.

Nos sentamos todas alrededor de la mesa y ella empieza a exponernos el tema, que no es nuevo. Hay que insistir en él porque -dice, y estoy de acuerdo- todas tenemos la autoimagen muy deteriorada y tenemos que recomponerla.

Porque la autoimagen, dice, o sea, la imagen que tenemos de nuestro cuerpo, es como un rompecabezas, formado por piezas distintas.

Una pieza es el propio cuerpo, considerado objetivamente. Ob-je-ti-va-men-te, recalca, o sea, los datos observables y cuantificables: edad, sexo, peso, altura…

Intento pensar en mi cuerpo sin hacer trampas, como si tuviese que describirlo a alguien que nunca lo hubiera visto. Y repaso: 1,63 de altura, 39 kilos de peso, ojos marrón chocolate, pelo oscuro y liso… Eso quiere decir objetivo.

Patricia prosigue con la explicación de cómo se forma la imagen corporal: cuando pensamos en nosotras mismas, seleccionamos determinadas partes de nuestro cuerpo. Según la hagamos positiva (ojos bonitos) o negativa (caderas muy anchas), nos creamos una imagen satisfactoria o no. Dice, sin embargo, que esta imagen puede estar distorsionada, es decir, que no vemos el cuerpo tal como es en realidad sino mucho más gordo de lo que es, cosa muy frecuente entre las mujeres, y más entre las que padecemos trastornos de alimentación.

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Transtorno alimenticio

Dejaré de adelgazar cuando “me vea bien”

Luis BeatoLuis Beato
marzo 29, 2011
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EspejoEsta afirmación es relativamente frecuente en pacientes que están en tratamiento por un trastorno de la conducta alimentaria. Sin embargo, por mucho peso que pierdan, rara vez llegan a sentirse a gusto con su figura. Ocasionalmente les comento que, igual que no reconocen su voz cuando previamente la han grabado y luego la escuchan, tampoco pueden ver su figura como los demás la perciben. La percepción y valoración de nuestra imagen corporal está influida por la percepción general que tenemos de nosotros mismos, por nuestra autoestima, por experiencias previas, nuestro estado de ánimo o las creencias más o menos conscientes de nuestras cualidades y características. Perder peso y mantener una figura delgada con frecuencia es valorado por el paciente como la demostración más clara de que pueden controlar su vida y supone un claro aliciente en su sentimiento de valía personal. La distorsión y la sobrevaloración de la importancia de su aspecto físico es un síntoma grave y limitante, tanto para su bienestar y autoestima, como para la necesaria seguridad en las relaciones interpersonales. Desgraciadamente, además suele ser persistente, aún cuando los síntomas propios del trastorno alimentario ya hayan remitido y se mantenga un peso saludable con un patrón alimentario adecuado.

Teniendo en cuenta lo anterior, ¿tendríamos que enseñar a los pacientes que han sufrido un trastorno de la conducta alimentaria a conformarse con una percepción alterada o sobrevalorada de forma negativa de su figura corporal? ¿Podríamos afirmar que este síntoma nunca desaparecerá, y que los pacientes se tendrán que acostumbrar a vivir con esa limitación?

La experiencia clínica sugiere que abordar directamente la distorsión de la imagen corporal de los pacientes con un trastorno alimentario suele ser una tarea ardua y con resultados parciales. Sin embargo, “dejar a un lado” los pensamientos en torno a la propia imagen e intentar actuar “como si no se tuviera esta distorsión” potenciando otras áreas de la vida del paciente genera un efecto beneficioso a largo plazo sobre la valoración de la propia imagen corporal. Evitar pensar de forma prioritaria en el aspecto físico y desarrollar otras cualidades no relacionadas con la figura permitirá una mejoría en la concepción global del paciente con clara repercusión posterior en la consideración de su propia imagen.

Fuente foto: stock.xchng

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Adolescentes | Alimentación | Anorexia | Bulimia | Experiencias | Salud | Transtorno alimenticio

Cuando la obesidad te hace víctimas del rechazo social

Norma OrozcoNorma Orozco
noviembre 12, 2009
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Al concluir la charla sobre trastornos del comportamiento alimentario una madre inquieta levantó la mano para participar, ella expresó su preocupación por los constantes comentarios negativos que sufre su hija de 9 años, Julia, quién con frecuencia era  víctima de calificativos hirientes referidos  a su obesidad  por parte de sus compañeros, quiénes incluso evitaban compartir juegos y actividades escolares  con ella. Julia manifestaba a su madre el deseo de no asistir a la escuela, de quedarse sola en casa. A pesar de los esfuerzos maternos por evitar consecuencias negativas de esta situación, la niña continuaba expresando tristeza y  dolor por la situación de que era víctima.  Con frecuencia Julia  comentaba “sí yo no fuera gorda mis compañeros si me querrían”.

No hay duda, investigaciones y un sin número de  experiencias lo confirman: Los niños y adolescentes obesos son víctimas de rechazo. Suelen sufrir  insultos, bromas, chistes, por parte de los padres, compañeros, profesores y medios de comunicación.obesidad

El motor del rechazo a la obesidad es el actual estereotipo de belleza: la delgadez como único modelo estético aceptable. Por lo tanto las personas obesas son objeto de estigma social.

A los 6 años los niños y niñas ya tienen interiorizado la idea de belleza, han aprendido de adultos y medios de comunicación que  estar delgado es un atributo positivo, mientras que estar gordos es negativo. Esto facilita que los niños desde pequeños manifiesten rechazo a la obesidad realizando comentarios ofensivos e hirientes a sus compañeros obesos, llegando incluso a marginarlos.  Esta situación puede causar serias  consecuencias psicológicas tales como: pobre concepto de si mismo,  déficits en habilidades sociales, aislamiento social,   preocupación e insatisfacción con la imagen corporal. Todos estos aspectos pueden desencadenar Trastorno de la Conducta Alimentaria.

Además durante la adolescencia la relación con el grupo de iguales es fundamental para conformar la propia identidad y  la autoestima.  En esta etapa ser objeto de comentarios negativos, no recibir apoyo social y sentirse excluido  afectará  al autoconcepto, generando a su vez malestar psicológico.

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Moda | Salud

No todo vale para vender

Marta VoltasMarta Voltas
octubre 15, 2009
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Velérie Boyer, legisladora francesa, ha presentado una propuesta de ley para limitar el uso de PhotoShop u otras herramientas similares y castigar la infracción con multas económicas nada despreciables. También el Parlamento británico se plantea la regulación de las herramientas como PhotoShop si se trata de anuncios protagonizados por menores de 16 años.

Para analizar si es necesaria esta regulación es preciso saber si afecta a la autoestima o autoimagen corporal de las personas que se retoquen las fotos de las revistas. Los especialistas en psiquiatría y psicología explican que si bien las imágenes de las revistas no pueden por si solas provocar un trastorno del comportamiento alimentario, su lectura afecta sensiblemente a la autoestima de los lectores y provoca una mayor insatisfacción y distorsión del propio cuerpo.

No todo se puede resolver a golpe de ley, pero la sociedad debe ser consciente del peligro de prestar tanta atención a la apariencia e imagen corporal ajena y propia. Mientras vamos pensando como mejorar la satisfacción del cuerpo de los españoles y crear hábitos de vida más saludables, no podemos obviar que  los mensajes que la publicidad envía a la sociedad no son inocuos.

NO TODO VALE PARA VENDER y las marcas -de acuerdo con una su plan de corresponsabilidad social-, deben ir posicionándose en el uso responsable de la publicidad. Atención pues, detrás de un anuncio hay alguien que vende un producto o un servicio y es éste el que tiene mayor autoridad y responsabilidad en el uso de la publicidad. Algunas empresas más sensibles ya han detectado la necesidad de cambiar estos estereotipos y el falso paradigma delgadez-felicidad-éxito social.

Los usuarios y consumidores también son un grupo de presión importante y en algunas ocasiones su fuerza hace cambiar decisiones, como la de la BBC de contratar solo periodistas jóvenes y sexis.

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Experiencias | Moda

Como queremos que nos vean … como nos ven…¿como somos?… y sobre todo ¿quienes somos?”

Vicente TurónVicente Turón
septiembre 8, 2009
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Nos invaden los medios de comunicación con imágenes de jóvenes de ambos sexos de una belleza y perfección extremas, musculados ellos y esbeltas ellas solo ponen de manifiesto nuestras mayores o menores imperfecciones,  y ¿porqué no ser como ellos? al fin y al cabo si uno desea algo con fuerza lo puede conseguir o mejor aún tiene derecho a conseguirlo, o por lo menos eso es lo que las revistas, los anuncios y la televisión nos dice cada día a cada momento. Además si yo quiero ¿quien me lo impide?

Este es lo que piensan muchos de nuestros jóvenes ante la disyuntiva de que nos vean como somos o que nos vean como nos gustaría ser. Es legítimo el derecho a dar una buena imagen de nosotros mismos aunque no se si es correcto dar una imagen falsa.imagen

La idea que tenemos de nuestra imagen corporal no es auténtica, es incompleta y distorsionada, si nos observamos directamente a través de nuestros ojos solo vemos parcialmente nuestro parte de nuestro cuerpo y aunque nos ayudemos con el tacto este ayuda poco. Mediante el espejo tenemos que forzar la postura y siempre inmóviles, sin movimiento. Cuando es a través de los medios audiovisuales podemos vernos completamente, en movimiento, e  incluso aquellas partes vedadas a la vista, y la realidad es que nos causa extrañeza nuestra imagen, ¿realmente somos así? Si una persona es insegura, con poca confianza en si misma, está triste o decepcionada por algo se gustará mucho menos e incluso puede achacar sus pretendidos fallos o fracasos en esa imagen que rechaza. Naturalmente si consigue “la belleza” todo será un “mundo de color de rosa”.   

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