Cuando el sol y el calor aprietan, es difícil resistirse a la tentación de consumir estos refrescantes y apetitosos alimentos.
No obstante, entre las muchas creencias erróneas que existen sobre su composición y valor nutricional, y a la oferta cada vez más grande y más variada, resulta difícil decirse entre uno u otro.
Alguna de estas creencias es la de pensar que los polos son sólo agua o que los helados sin azúcar ayudan a adelgazar ¿Son ciertas estas suposiciones? Vamos a verlo…
Podemos clasificar los helados en tres grupos, según los ingredientes utilizados en su elaboración:
• Helados preparados a partir de crema o nata, leche entera o desnatada y grasa animal o grasa vegetal saturada (palma y coco).
• Los de hielo, como los polos, los sorbetes o los granizados.
• Los helados especiales, elaborados con edulcorantes no calóricos como la sacarina, los helados bajos en calorías o Light (con edulcorantes no calóricos y sin grasas) y los helados sin azúcar elaborados con fructosa.
Esta diferencia de ingredientes, es la que da características energéticas y nutritivas distintas a cada grupo.
El ingrediente principal en la elaboración de los polos y sorbetes es el agua, por lo que este tipo de helados posee un escaso aporte calórico, alrededor de 70 calorías por 100 g, frente a las 200 o 300 kcal/100 g que aportan los helados tipo crema y nata.
Los helados de hielo no contienen grasa ni colesterol ya que en su elaboración no se utiliza nata ni leche, y por esta misma razón tampoco contienen proteínas. Por lo tanto, el valor calórico de los helados de hielo dependerá de la cantidad de azúcar utilizada, que puede llegar a ser bastante elevada.
Los helados tipo crema o leche, nos aportan sustancias nutritivas como proteínas de calidad, minerales y vitaminas. No obstante, también contienen grasa, mayoritariamente saturada. Los helados cuya base es el agua, apenas tienen minerales ni vitaminas puesto que la cantidad de fruta que se emplea en su elaboración es escasa.
En conclusión, aunque los polos y sorbetes son alimentos de bajo aporte calórico y no contienen grasa ni colesterol, su contenido en azúcar y aditivos artificiales, así como su escaso valor nutricional, los convierten en alimentos a consumir de forma esporádica. Pueden refrescarnos e hidratarnos gracias a su alto contenido en agua, pero no calman la sed debido a que contienen demasiado azúcar.
En cuanto a los helados tipo nata, consumidos de forma esporádica y moderada, y siempre dentro del contexto de una dieta equilibrada, pueden considerarse un postre o una merienda deliciosa y nutritiva, mejor aún si se combinan con fruta fresca.
Y en cuanto a los helados Light o bajos en calorías, recomendamos leer las etiquetas, ya que aunque pueden ser opciones más ligeras, contienen bastantes aditivos y no siempre son tan ligeros como parecen ser. Por ejemplo, si el producto no contiene azúcar pero incluye fructosa para endulzar, tendrá las mismas calorías que si llevara azúcar.
READ MORE