Después de dos años desde que se presentó el informe del impacto negativo de las tallas de ropa en la salud de la población española.
Fundación IMA y las Asociaciones contra la Anorexia y la Bulimia de España, han luchado incesantemente para mantener un diálogo con los fabricantes y con el gobierno que condujera al cambio de esta situación que vulnera el derecho del consumidor a una información correcta y provoca graves problemas de salud.
El Gobierno encargó un estudio antropométrico que ponía las bases para que fuera técnicamente viable y la Comisión de Sanidad, Política Social y Consumo, acordó el pasado 1 de junio de 2011, en el marco de la Proposición no de Ley para luchar contra trastornos alimentarios como la anorexia y la bulimia, avanzar en el cumplimiento del acuerdo firmado por el Gobierno y la industria textil sobre el sistema de tallas en el año 2007, con el objetivo de desarrollar un sistema de patronaje homogéneo y más preciso, adaptado a las medidas de la población, que puedan utilizar los diseñadores y fabricantes.
Algunos interlocutores como Inditex o Corte Inglés ni siquiera han mostrado interés en conocer los resultados del estudio a pesar de nuestra insistencia para presentárselos.
Otros como Cortefiel, Mango, la Agrupación española del género de punto o la Federación española de empresas de la confección, se han mostrado más receptivos; sin embargo han decidido no realizar cambio alguno con las tallas por motivos de marketing, o incluso de imposibilidad técnica por el ancho de la fabricación de tela.
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Marta Voltas
Gemma Lienas
Después de desayunar, entro en la sala de sesiones todavía con el mal gusto de boca del sobre de farmacia que Juan me hace tomar. Olga se ha asegurado de que no deje ni una gota. Están dispuestos a engordarme tanto si quiero como si no. ¡Ags! ¡Qué asco! Son mucho mejores los cruasanes…
Anna Pons
¿Quién no ha buscado alguna vez por Internet la palabra “adelgazar”, “perder barriga”… o ha comprado una revista o leído un artículo como si fuera la mismísima Biblia en el que ponía, “Con esta dieta perderás peso de forma rápida y segura”, “cómo adelgazar sin pasar hambre”, “operación bikini”…? Bombardeos de información que llegan a nosotros de manera indiscriminada, ahora que llega el buen tiempo y las prendas de ropa se acortan y se ajustan más a la piel.
Luis Beato
Esta afirmación es relativamente frecuente en pacientes que están en tratamiento por un trastorno de la conducta alimentaria. Sin embargo, por mucho peso que pierdan, rara vez llegan a sentirse a gusto con su figura. Ocasionalmente les comento que, igual que no reconocen su voz cuando previamente la han grabado y luego la escuchan, tampoco pueden ver su figura como los demás la perciben. La percepción y valoración de nuestra imagen corporal está influida por la percepción general que tenemos de nosotros mismos, por nuestra autoestima, por experiencias previas, nuestro estado de ánimo o las creencias más o menos conscientes de nuestras cualidades y características. Perder peso y mantener una figura delgada con frecuencia es valorado por el paciente como la demostración más clara de que pueden controlar su vida y supone un claro aliciente en su sentimiento de valía personal. La distorsión y la sobrevaloración de la importancia de su aspecto físico es un síntoma grave y limitante, tanto para su bienestar y autoestima, como para la necesaria seguridad en las relaciones interpersonales. Desgraciadamente, además suele ser persistente, aún cuando los síntomas propios del trastorno alimentario ya hayan remitido y se mantenga un peso saludable con un patrón alimentario adecuado.
Desde hace bastante tiempo se sabe que la práctica de ciertos deportes constituye un riesgo para el desarrollo de trastornos del comportamiento alimentario (TCA). Entre las muchachas los llamados deportes estéticos son los que más riesgo conllevan: gimnasia, patinaje artístico, ballet, danza, animación (cheerleaders), natación sincronizada… Se trata de deportes o actividades que implican un notable ejercicio físico junto con una especial consideración estética del cuerpo. Es más, algunos de estos deportes han tenido una evolución histórica que les ha conducido a considerar indisolublemente asociada al rendimiento la ostentación de un cuerpo muy delgado, de hecho casi prepuberal. Ya no basta que las practicantes demuestren una buena habilidad psicomotora. Es preciso que encarnen esta habilidad en un determinado tipo de cuerpo. Ballet y gimnasia son los prototipos de estas circunstancias. Más de la mitad de sus practicantes presentan TCA o, por lo menos, una abundante sintomatología.
Norma Orozco 
Cristina Carretero 