Adolescentes | Anorexia | Bulimia | Moda | Transtorno alimenticio

La dictadura de las tallas mini: un problema de difícil solución

Marta VoltasMarta Voltas
mayo 29, 2012
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Después de dos años desde que se presentó el informe del impacto negativo de las tallas de ropa en la salud de la población española.

Fundación IMA y las Asociaciones contra la Anorexia y la Bulimia de España, han luchado incesantemente para mantener un diálogo con los fabricantes y con el gobierno que condujera al cambio  de esta situación que vulnera el derecho del consumidor a una información correcta y provoca graves problemas de salud.

El Gobierno encargó un estudio antropométrico que ponía las bases para que fuera técnicamente viable y la Comisión de Sanidad, Política Social y Consumo, acordó el pasado 1 de junio de 2011, en el marco de la Proposición no de Ley para luchar contra trastornos alimentarios como la anorexia y la bulimia, avanzar en el cumplimiento del acuerdo firmado por el Gobierno y la industria textil sobre el sistema de tallas en el año 2007, con el objetivo de desarrollar un sistema de patronaje homogéneo y más preciso, adaptado a las medidas de la población, que puedan utilizar los diseñadores y fabricantes.

Algunos interlocutores como Inditex o Corte Inglés ni siquiera han mostrado interés en conocer los resultados del estudio a pesar de nuestra insistencia para presentárselos.

Otros como Cortefiel, Mango, la Agrupación española del género de punto o la Federación española de empresas de la confección, se han mostrado más receptivos; sin embargo han decidido no realizar cambio alguno con las tallas por motivos de marketing, o incluso de imposibilidad técnica por el ancho de la fabricación de tela.

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Anorexia | Bulimia | Experiencias

Autoimagen

Gemma LienasGemma Lienas
mayo 3, 2011
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Chica delante del espejoDespués de desayunar, entro en la sala de sesiones todavía con el mal gusto de boca del sobre de farmacia que Juan me hace tomar. Olga se ha asegurado de que no deje ni una gota. Están dispuestos a engordarme tanto si quiero como si no. ¡Ags! ¡Qué asco! Son mucho mejores los cruasanes…

Patricia nos espera ya de pie, delante de la pizarra donde ha dibujado un esquema que lleva como título AUTOIMAGEN.

Nos sentamos todas alrededor de la mesa y ella empieza a exponernos el tema, que no es nuevo. Hay que insistir en él porque -dice, y estoy de acuerdo- todas tenemos la autoimagen muy deteriorada y tenemos que recomponerla.

Porque la autoimagen, dice, o sea, la imagen que tenemos de nuestro cuerpo, es como un rompecabezas, formado por piezas distintas.

Una pieza es el propio cuerpo, considerado objetivamente. Ob-je-ti-va-men-te, recalca, o sea, los datos observables y cuantificables: edad, sexo, peso, altura…

Intento pensar en mi cuerpo sin hacer trampas, como si tuviese que describirlo a alguien que nunca lo hubiera visto. Y repaso: 1,63 de altura, 39 kilos de peso, ojos marrón chocolate, pelo oscuro y liso… Eso quiere decir objetivo.

Patricia prosigue con la explicación de cómo se forma la imagen corporal: cuando pensamos en nosotras mismas, seleccionamos determinadas partes de nuestro cuerpo. Según la hagamos positiva (ojos bonitos) o negativa (caderas muy anchas), nos creamos una imagen satisfactoria o no. Dice, sin embargo, que esta imagen puede estar distorsionada, es decir, que no vemos el cuerpo tal como es en realidad sino mucho más gordo de lo que es, cosa muy frecuente entre las mujeres, y más entre las que padecemos trastornos de alimentación.

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Alimentación

Desmontando mitos de la operación bikini

Anna PonsAnna Pons
abril 19, 2011
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Un día de playa¿Quién no ha buscado alguna vez por Internet la palabra “adelgazar”, “perder barriga”… o ha comprado una revista o leído un artículo como si fuera la mismísima Biblia en el que ponía, “Con esta dieta perderás peso de forma rápida y segura”, “cómo adelgazar sin pasar hambre”, “operación bikini”…? Bombardeos de información que llegan a nosotros de manera indiscriminada, ahora que llega el buen tiempo y las prendas de ropa se acortan y se ajustan más a la piel.

Pero hagamos una reflexión sobre toda esta información que cada año leemos y releemos desde un punto de vista más minucioso y profesional.

Imaginemos la cara que se le pondría al doctor cuando le llegaran a la consulta pacientes que le dijeran “verá doctor he probado decenas de remedios, he buscado por Internet soluciones y nada… no consigo sacarme el catarro de encima, ¿usted qué me recomienda?”. Eso no pasa (en la mayoría de los casos) porque sabemos que si enfermamos hay que ir al médico a que nos mande un tratamiento de una duración determinada.

Pues es ahí donde quiero llegar. Toda esa información que nos llega año tras año no son más que chapuzas, remiendos que dan soluciones rápidas pero que, a la larga, tienen consecuencias peores que los problemas iniciales.

La mayoría de los expertos en nutrición y dietética coinciden en que la primera fase para poder perder peso es tener una buena salud. Y una buena salud se consigue a través de una alimentación sana, variada y equilibrada, acompañada de ejercicio físico.

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Transtorno alimenticio

Dejaré de adelgazar cuando “me vea bien”

Luis BeatoLuis Beato
marzo 29, 2011
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EspejoEsta afirmación es relativamente frecuente en pacientes que están en tratamiento por un trastorno de la conducta alimentaria. Sin embargo, por mucho peso que pierdan, rara vez llegan a sentirse a gusto con su figura. Ocasionalmente les comento que, igual que no reconocen su voz cuando previamente la han grabado y luego la escuchan, tampoco pueden ver su figura como los demás la perciben. La percepción y valoración de nuestra imagen corporal está influida por la percepción general que tenemos de nosotros mismos, por nuestra autoestima, por experiencias previas, nuestro estado de ánimo o las creencias más o menos conscientes de nuestras cualidades y características. Perder peso y mantener una figura delgada con frecuencia es valorado por el paciente como la demostración más clara de que pueden controlar su vida y supone un claro aliciente en su sentimiento de valía personal. La distorsión y la sobrevaloración de la importancia de su aspecto físico es un síntoma grave y limitante, tanto para su bienestar y autoestima, como para la necesaria seguridad en las relaciones interpersonales. Desgraciadamente, además suele ser persistente, aún cuando los síntomas propios del trastorno alimentario ya hayan remitido y se mantenga un peso saludable con un patrón alimentario adecuado.

Teniendo en cuenta lo anterior, ¿tendríamos que enseñar a los pacientes que han sufrido un trastorno de la conducta alimentaria a conformarse con una percepción alterada o sobrevalorada de forma negativa de su figura corporal? ¿Podríamos afirmar que este síntoma nunca desaparecerá, y que los pacientes se tendrán que acostumbrar a vivir con esa limitación?

La experiencia clínica sugiere que abordar directamente la distorsión de la imagen corporal de los pacientes con un trastorno alimentario suele ser una tarea ardua y con resultados parciales. Sin embargo, “dejar a un lado” los pensamientos en torno a la propia imagen e intentar actuar “como si no se tuviera esta distorsión” potenciando otras áreas de la vida del paciente genera un efecto beneficioso a largo plazo sobre la valoración de la propia imagen corporal. Evitar pensar de forma prioritaria en el aspecto físico y desarrollar otras cualidades no relacionadas con la figura permitirá una mejoría en la concepción global del paciente con clara repercusión posterior en la consideración de su propia imagen.

Fuente foto: stock.xchng

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Salud

Deportes femeninos y trastornos del comportamiento alimentario

Josep ToroJosep Toro
marzo 15, 2011
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Competición de nataciónDesde hace bastante tiempo se sabe que la práctica de ciertos deportes constituye un riesgo para el desarrollo de trastornos del comportamiento alimentario (TCA). Entre las muchachas los llamados deportes estéticos son los que más riesgo conllevan:  gimnasia, patinaje artístico, ballet, danza, animación (cheerleaders), natación sincronizada… Se trata de deportes o actividades que implican un notable ejercicio físico junto con una especial consideración estética del cuerpo. Es más, algunos de estos deportes han tenido una evolución histórica que les ha conducido a considerar indisolublemente asociada al rendimiento la ostentación de un cuerpo muy delgado, de hecho casi prepuberal. Ya no basta que las practicantes demuestren una buena habilidad psicomotora. Es preciso que encarnen esta habilidad en un determinado tipo de cuerpo. Ballet y gimnasia son los prototipos de estas circunstancias. Más de la mitad de sus practicantes presentan TCA o, por lo menos, una abundante sintomatología.

Estos riesgos y problemas no se observan en muchachas que practican deportes de equipo: baloncesto, fútbol, hockey… Investigaciones recientes han demostrado que uno de los factores más influyentes es la exposición pública del cuerpo. La práctica de deportes estéticos entraña que jueces y público en general contemplen atentamente el cuerpo de las practicantes. Ellas lo saben y suelen experimentar una ansiedad que no experimentan en absoluto las practicantes de deportes de equipo. Además, acostumbran a sufrir directamente la presión de entrenadores/as y profesores/as para que “cuiden” su cuerpo y su peso.

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Adolescentes | Alimentación | Experiencias | Transtorno alimenticio

¿Por qué nos importan tanto los demás?

Luis BeatoLuis Beato
diciembre 2, 2010
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Las relaciones con las personas que nos rodean tienen una gran importancia, tanto en el inicio del trastorno alimentario como en su mantenimiento. Es bien conocido que hechos o circunstancias adversas en nuestra infancia o adolescencia pueden dar lugar a sentimientos de minusvalía personal y baja autoestima. Pero, por qué estos hechos en vez de favorecer que surjan síntomas de ansiedad o de depresión, como sería lógico pensar, generan un trastorno alimentario. La explicación podría estar en que, cuando iniciamos el trastorno y, cambiamos nuestros hábitos alimentarios esperamos, de alguna manera, la ayuda de los demás, o mejor aún, de alguien significativo que está cerca de nosotros. Buscamos al perder peso, no sólo aliviar nuestro sentimiento de fracaso o de tristeza, sino también que nos entiendan, apoyen y consuelen. Perdiendo peso y rechazando su comida nos ‘hacemos ver’, queremos que nos expliquen que nos ocurre y que va mal en nuestra vida y relaciones.

Sin embargo, la ayuda nunca llega, o al menos, nunca llega como nosotros esperaríamos, y nadie entiende o explica nuestro sufrimiento. A partir de empezar con el trastorno alimentario parece que lo único que le preocupa a los demás es la comida, el peso o los vómitos. Esta situación deriva en un círculo vicioso en el que, a los sentimientos negativos iniciales, se une que no nos entienden, nos culpabilizan y responsabilizan de lo que nos ocurre, generando más sufrimiento y frustración e incrementando la sensación de incapacidad para saber lo que nos ocurre o de hacernos entender. Creemos que las personas que nos rodean deben pensar que nuestro problema es más profundo – no una obsesión de niñas tontas-; pero no sabemos explicarlo de otra forma que no sea a través de la comida o el peso. La comida no es el problema, sólo su manifestación, pero la frustración que nos genera que nadie nos entienda, ni nos lo explique nos lleva a reiterar nuestra conducta.

Si tal es la situación, ¿cómo podríamos salir de esta forma de comunicación? En mi opinión lo único que nos queda es dejar de tener expectativas en los demás, renunciar a que nos comprendan y salir de esta estado, por nosotros mismos y sin esperar que nos justifiquen, acepten o comprendan. Supone quedar como ‘locas’, ‘egoistas’, o cualquier otro adjetivo peyorativo, pero no hay otra salida que claudicar en nuestra conducta. No sería tampoco remedio que algún terapeuta pueda explicar al entorno lo que ocurre.

En mi experiencia, siempre que hago este señalamiento a mis pacientes me repiten que ellas no quieren que estén pendientes de ellas, lo que más desean es que las dejen en paz. De acuerdo, desearían que las dejaran en paz con la comida, el peso o los vómitos pero sí les hubiera agradado que, cuando empezaron a encontrarse mal, alguien cercano las hubiera aceptado y entendido su sufrimiento. Aquel deseo se quedó en una persistente llamada de ayuda a través de la comida o del peso sin que nadie, en aquel momento ni luego, sea capaz de entenderlas. La paradoja es que ni ellas mismas lo entienden.

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Alimentación | Anorexia | Cajon de sastre | Experiencias | Moda | Transtorno alimenticio

¿Es tan importante llegar y mantenerte en el peso mínimo saludable para ‘curarse’ de la Anorexia nerviosa?

Luis BeatoLuis Beato
agosto 30, 2010
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Un tema recurrente en los grupos que tenemos con las pacientes hospitalizadas en nuestra unidad es el peso mínimo que deben alcanzar. La negociación de este peso mínimo saludable siempre es motivo de desacuerdo y, salvo raras ocasiones, nunca se llega a un consenso.

Sin embargo, aunque este puede ser un punto decisivo no tiene porque suponer que no se puedan trabajar otros aspectos relacionados. Teniendo en cuenta que el mejor índice de la respuesta al tratamiento es la recuperación ponderal, y de las funciones corporales relacionadas (aparición de la menstruación); y que sin un peso mínimo sano, no podemos afirmar que una paciente se ha recuperado de su trastorno (aunque en otros aspectos psicológicos esté casi normalizada). A veces, se obvian las motivaciones por las que alguien no quiere llegar a este peso.

Independientemente de que para quienes padecen un trastorno alimentario, bajar el peso y controlar la alimentación tiene un efecto inmediato en mejorar la autoestima y la sensación de control. Y que el control de la dieta facilita adquirir un sentido de individualización, habitualmente  enfrentándote a tu entorno familiar. Hacer dieta y controlar la ingesta acaba siendo una ‘excelente’ estrategia para manejar la ansiedad que te provocan las pequeñas contrariedades, las situaciones de fracaso o las ‘amenazas’ en las relaciones interpersonales.

No querer ganar peso, aunque estés convencido de que la enfermedad no te aporta ventajas, significa en último caso el mantener la posibilidad de volver a refugiarte en la enfermedad si alguna vez vuelves a tener miedo a tu futuro. Por lo tanto, en mi opinión, aceptar ganar y mantenerte en un peso mínimo saludable es cortarte la retirada – quemar las naves- ante la posibilidad de volver en el futuro a la enfermedad.

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Adolescentes | Alimentación | Anorexia | Bulimia | Experiencias | Salud | Transtorno alimenticio

Cuando la obesidad te hace víctimas del rechazo social

Norma OrozcoNorma Orozco
noviembre 12, 2009
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Al concluir la charla sobre trastornos del comportamiento alimentario una madre inquieta levantó la mano para participar, ella expresó su preocupación por los constantes comentarios negativos que sufre su hija de 9 años, Julia, quién con frecuencia era  víctima de calificativos hirientes referidos  a su obesidad  por parte de sus compañeros, quiénes incluso evitaban compartir juegos y actividades escolares  con ella. Julia manifestaba a su madre el deseo de no asistir a la escuela, de quedarse sola en casa. A pesar de los esfuerzos maternos por evitar consecuencias negativas de esta situación, la niña continuaba expresando tristeza y  dolor por la situación de que era víctima.  Con frecuencia Julia  comentaba “sí yo no fuera gorda mis compañeros si me querrían”.

No hay duda, investigaciones y un sin número de  experiencias lo confirman: Los niños y adolescentes obesos son víctimas de rechazo. Suelen sufrir  insultos, bromas, chistes, por parte de los padres, compañeros, profesores y medios de comunicación.obesidad

El motor del rechazo a la obesidad es el actual estereotipo de belleza: la delgadez como único modelo estético aceptable. Por lo tanto las personas obesas son objeto de estigma social.

A los 6 años los niños y niñas ya tienen interiorizado la idea de belleza, han aprendido de adultos y medios de comunicación que  estar delgado es un atributo positivo, mientras que estar gordos es negativo. Esto facilita que los niños desde pequeños manifiesten rechazo a la obesidad realizando comentarios ofensivos e hirientes a sus compañeros obesos, llegando incluso a marginarlos.  Esta situación puede causar serias  consecuencias psicológicas tales como: pobre concepto de si mismo,  déficits en habilidades sociales, aislamiento social,   preocupación e insatisfacción con la imagen corporal. Todos estos aspectos pueden desencadenar Trastorno de la Conducta Alimentaria.

Además durante la adolescencia la relación con el grupo de iguales es fundamental para conformar la propia identidad y  la autoestima.  En esta etapa ser objeto de comentarios negativos, no recibir apoyo social y sentirse excluido  afectará  al autoconcepto, generando a su vez malestar psicológico.

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Adolescentes | Alimentación | Anorexia | Bulimia | Salud

¿Tienes una amiga o un amigo que podría estar sufriendo anorexia nerviosa?: Algunos indicadores que nos pueden hacer sospechar que a nuestro lado hay una persona sufriendo por no gustarse a sí misma

Cristina CarreteroCristina Carretero
julio 28, 2009
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Cuando una persona sufre un trastorno del comportamiento alimentario altera notablemente su comportamiento en relación a la alimentación, con la percepción de su propio cuerpo, en relación a su peso y también con su comportamiento en general. A continuación presentamos algunos de estos signos, la presencia de los cuales, podrían estar indicando que detrás se esconde un trastorno del comportamiento alimentario como lo son la anorexia o la bulimia nerviosas.peso

En relación a la alimentación:

  • Utilización injustificada de dietas restrictivas
  • Estado de preocupación constante por todo aquello que refiere a la alimentación
  • Interés exagerado por recetas de cocina, contar calorías…
  • Preferencia por no comer en compañía
  • Comportamiento alimentario extraño ( comer de pie, cortar la comida en trozos muy pequeños, ritmo excesivamente lento o rápido cuando se come, esconder comida, evitar los postres…) 

En relación al peso:

  • Pérdida de peso injustificada o pérdida del aumento que debería producirse en el período de crecimiento
  • Miedo y evitación exagerados al sobrepeso u obesidad.
  • Práctica del vómito autoinducido, abuso de laxantes o diuréticos o realización excesiva de ejercicio físico con el propósito de perder peso. 

En relación al ciclo menstrual:

  •  Retraso en la aparición de la primera regla(menarquia).
  •  Falta de la menstruación en aquellas chicas que ya la tenían (amenorrea) 

En relación a la imagen corporal:

  •  Percepción errónea de estar con sobrepeso aun estando por debajo de lo que se considera normopeso
  •  Intentos de esconder el cuerpo con ropa ancha, oscura. 

En relación al comportamiento:

  • Estado de ánimo depresivo e irritable con cambios de humor frecuentes
  • Disminución de las relaciones sociales con tendencia al aislamiento
  • Al inicio del trastorno puede darse un aumento aparente de las horas de estudio pero a medida que avanza la enfermedad se ve afectada la concentración y el rendimiento académico
  • Aparecen las mentiras y manipulaciones

No por presentar alguno de estos comportamientos, una persona sufre inevitablemente un trastorno como la anorexia o la bulimia nerviosa. Pero si son muchas las señales de alarma descritas  que presenta un amigo tuyo o un familiar y le has visto reflejado en lo que acabas de leer, sería conveniente que un especialista en trastornos del comportamiento alimentario pudiera hacer un diagnóstico para confirmar o descartar la presencia de un trastorno de este tipo. Las asociaciones de familiares y enfermos de lucha contra los trastornos alimentarios pueden acompañar e informar de los principales especialistas que os pueden ayudar.

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