Cada dÃa recibimos un bombardeo de anuncios comerciales en los que nos plantean que todo es susceptible de venderse-comprarse. Â Pero para comprar tenemos que desear, por ello los anuncios fomentan el deseo y por lo tanto contribuyen a crear nuevas necesidades.
Muchos de los anuncios que observamos en  televisión,  prensa, cine están orientados a crear y arraigar el estereotipo de belleza. Por lo tanto la publicidad  fomenta el prestigio social de los cuerpos delgados.
Es innegable que vivimos en una sociedad en la que se da mucha importancia al aspecto fÃsico, en la cual la belleza y la juventud se consideran medios para obtener logros y éxitos. Todos estamos sometidos a la presión de la publicidad que no sólo fomenta la interiorización de estos valores, sino que los potencia, los impone como normas de belleza mundial, difundiendo la idea explicita o implÃcitamente de que tener una figura delgada es sinónimo de éxito y esfuerzo.
Los estereotipos de belleza del cuerpo ideal, fomentan la insatisfacción respecto al propio cuerpo y por lo tanto ponen en riesgo de sufrir TCA a una gran cantidad de población. Y justamente son las mujeres jóvenes las más vulnerables, sabedores de este hecho, los publicistas tienen como objetivo este colectivo.
Los anuncios fomentan el consumo de una gran cantidad de productos para reducir o mantener el peso, para transformar el cuerpo; venden productos casi milagrosos que dicen logran una transformación externa e interna de manera rápida y efectiva.
Claro está que los anuncios fomentan el consumo, pero también contribuyen a crear y arraigar un estereotipo de belleza que nos dicen hemos de perseguir y alcanzar e implementan estrategias publicitarias totalmente faltas de escrúpulos que ponen en grave riesgo de salud mental y fÃsica a muchas jóvenes.