“Ya no sé qué hacer con él/ella”, “Lo he intentado todo y no sirve de nada”. Estas son frases que escuchamos con frecuencia a muchas familias que cuidan y conviven con un familiar con un trastorno alimentario.
Hay que ser consciente de que la familia no es la que tiene el poder o no de solucionar el problema. Muchos padres, sobre todo al principio de la enfermedad ponen todas sus ganas, tiempo y recursos para ayudar a su familiar enfermo. Sus pensamientos son “seguro que nosotros podemos con esto”, “si yo le ayudo en todo lo que pueda seguro que saldrá de esta enfermedad”. Y cuando pasa un tiempo y ven lo duro que es el proceso, empiezan a desesperanzarse.
Hay que entender que en el tratamiento de los trastornos alimentarios hay muchos aspectos que abordar, unos dependen del paciente, otros son responsabilidad de los profesionales que se ocupan de él y otros dependen de una familia que apoye y colabore.
El que la familia sea positiva ayuda, y mucho, pero también el que sea realista a la hora de plantearse sus objetivos con respecto a la persona enferma. Intentamos transmitirles a las familias que esto es como un tren de largo recorrido y hay que intentar no quemarse en las primeras etapas. Hay que dosificar los esfuerzos para no llegar a sentirse desesperanzados o inútiles con todo lo que intentamos.
A veces pensamos que hemos puesto en marcha todos nuestros recursos y todos los que nos han enseñado y que no nos han servido de nada. No nos damos cuenta de que la persona enferma no está siempre en la misma situación dentro de la enfermedad y que en cualquier momento su motivación frente al cambio nos permite poner en marcha recursos que no nos funcionaron quizás porque no fue el mejor momento, pero que puede ser que en el futuro sí nos sean útiles.
En ocasiones no nos quedará otra que esperar a que algo cambie en nuestro familiar enfermo, lo que significa tener esperanza en que eso va a ocurrir.
Nadie nos ha enseñado a lo largo de nuestras vidas qué hacer cuando tenemos un familiar con un trastornos alimentario, por eso tenemos que ir aprendiendo a medida que se nos plantean nuevos retos y la mayoría de las veces será con la técnica de ensayo-error. Por eso, no debemos sentirnos inútiles, pues, si miramos atrás, gran parte de lo que hemos aprendido en nuestras vidas lo hemos aprendido así.
Autora: Laura Rodríguez Santos
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